
La dirigente de la guerrilla de las FARC Nelly Ávila, alias “Karina”, quien se entregó a las autoridades colombianas, negó ser tan sanguinaria como se dice y también proclamó que sus manos “no están manchadas” de la sangre del padre del presidente Álvaro Uribe, cuyo asesinato se le atribuye. Dijo que decidió entregarse el pasado domingo porque se sentía asediada por el Ejército regular colombiano.
Fuente.: www.eldia.com.do
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